Los tratamientos pueden aminorar su apetito. Comer bien le da las calorías que su cuerpo necesita. Esta oración es sobre el apetito y todas las cosas físicas por las que usted se preocupa.
Las preocupaciones sobre las pruebas (tratamientos, finanzas, la cobertura del seguro, su futuro, el futuro de su familia), ¿Cómo los demás actuarán alrededor de mí?, ¿Puedo estar en casa?. ¡Comer su pan diario es la punta del iceberg! El Padre Nuestro nos enseña a hablar y a confiar que Dios proveerá lo que todos necesitamos para enfrentar cada día.
Dios conoce sus necesidades y está en control de todas ellas. El envió a Su Hijo al mundo a tomar la forma de ser humano y Jesús conoció y sintió todas estas necesidades (hambre, dolor, soledad, tristeza, miedo), por ello, lo que se refiere a sus necesidades físicas – pan diario, finanzas, y demás – son importantes para Dios. Esa es la razón por la que confiamos en Dios y oramos: Padre Nuestro, danos hoy el pan de cada día… y todo lo demás que Tú sabes que necesitamos y deseamos para nuestro cuerpo. “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”. (Filipenses 4:19)
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Medite:
“Así que no se preocupen, preguntándose: ‘¿Qué vamos a comer?’, o ‘¿Qué vamos a beber?’ o ‘¿Con qué vamos a vestirnos?’ Todas estas cosas son las que preocupan a los paganos, pero ustedes tienen un Padre celestial que ya sabe que las necesitan. Por lo tanto, pongan toda su atención en el reino de los cielos y en hacer lo que es justo ante Dios, y recibirán también todas estas cosas. No se preocupen por el día de mañana, porque mañana habrá tiempo para preocuparse” (Mateo 6:31-34).
Ore así:
Padre Nuestro, Tú me has prometido cuidar de nuestras necesidades, las mías y las de mi familia. Ayúdame a no preocuparme, pero en su lugar ayúdame a confiar en Ti. Cuando empiece a preocuparme, recuérdame colocar en Tus manos todo eso. En el Nombre de Jesús. Amén.