El cáncer motiva a la introspección y la misma puede llevarnos a meditar. Por ejemplo, algunas personas atribuyen su cáncer a malos hábitos de salud. Es cierto que muchos casos de cáncer están relacionados con el abuso de tabaco, la ingesta de alcohol y la dieta, pero no son éstas las únicas causas. Usted puede comenzar a meditar sobre las cosas que ha hecho mal, pero así como el cáncer es una oportunidad para el tormento, usted pudo haber tenido los mejores hábitos de salud y aún así haber sido diagnosticado conla enfermedad. Cualquiera que hayan sido sus hábitos de salud deje de pensar en cómo obtuvo el cáncer.
Dios puede ayudarle a poner en orden todas las cosas que haya hecho mal en el pasado. En sus momentos de soledad, la conciencia puede estar escuchando fuertes gritos de culpa. “Si solamente hubiera …” “¿Por qué en todo el mundo tuve que hacer eso o aquello?” “Mira todo el problema que he causado”. Mientras que esos gritos de culpa tal vez bien fundamentados le acusan, Dios desea decirle algo diferente, algo mejor.
Escuche cuidadosamente. Estas son las Buenas Nuevas de Dios: Cualquier cosa que usted haya hecho equivocadamente contra otras personas o contra El (la Biblia llama esos errores “pecados” o “faltas”) han sido perdonadas. Así mismo – perdonados. Eso es así, porque Jesús murió enla cruz. Jesús, el Hijo de Dios quien no tenía pecados pagó el último precio para asegurar su perdón. Eso significa que su cáncer no es un castigo por sus pecados: “Porque Dios no envió al mundo a Su Hijo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él” (Juan 3:17). Muchas personas que creen en Jesús por el perdón aún se encuentran atormentadas porla culpa. Esoes natural porque somos un torrente de emociones, pero crea esto: cualquier equivocación que usted haya cometido, ha sido perdonada. Medite sobre el regalo del perdón de Dios y permítale borrar cualquier culpa que usted pueda estar sintiendo: “Así pues, ahora ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús” (Romanos 8:1).
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Medite:
“Pero te confesé sin reservas mi pecado y mi maldad; decidí confesarte mis pecados, y Tú Señor, los perdonaste” (Salmo 32:5).
Ore así:
Padre Nuestro, pienso en los errores que he cometido. Muy a pesar de mis mejores intenciones, a menudo fallo. No he cumplido con Tus altos estándares. Ayúdame a hacer a un lado mi orgullo y dame Tu perdón. Cuando estoy tentado a pensar que estás usando el cáncer para castigarme, recuérdame que la Biblia dice que Tú me has perdonado gracias a Jesús. Ayúdame a creer eso más y más. Amén.